viernes, 22 de febrero de 2019

En el artículo anterior vimos que no resultaba rentable usar bombillas LED, pero nos quedaba responder la pregunta de si son realmente ecológicas, si cuidan el medio ambiente. ¿Hacen el mundo un lugar un poco mejor las bombillas LED?

La respuesta es SI, pero, ¿por qué motivos?


5 motivos por los que las bombillas LED ayudan a mejorar el medio ambiente.


1. Las bombillas LED son energéticamente eficientes.


Como ya hemos dicho, las bombillas LED consumen menos energía, hasta un 80% menos que las bombillas incandescentes tradicionales. Las antiguas bombillas perdían casi la totalidad de la energía, en forma de calor, por eso siempre estaban calientes. Apenas un 20% de la energía total consumida, servía para emitir luz.

Esto se traduce en menos contaminación a la hora de generar electricidad, en caso de centrales eléctricas de fuel, carbón, o gas.

El cálculo es sencillo. Si suponemos 50 millones de bombillas incandescentes de 60 W, nos sale 50M x 60 = 3000 millones de Watios. Si sustituimos todas esas bombillas incandescente por bombillas LED de 8 W, serían 50M x 8 = 400 millones de Watios. Nos hemos ahorrado generar 2600 millones de Watios en las centrales eléctricas y por tanto hemos reducido considerablemente las emisiones de CO2 a la atmósfera.

2. Las bombillas LED duran más.


Las bombillas LED pueden durar hasta 20 veces más que una bombilla tradicional incandescente, lo que supone generar menos desechos, e incluso ahorrar en materias primas a la hora de fabricarlas.


Mucha gente tiene la sensación de estar siendo estafados, pues al principio, con el boom de las LED, se tenía la sensación (si no la certeza) de que las LED se estropeaban con más frecuencia que las antiguas. Puede que esto fuera así al principio, pero con el paso del tiempo se ha ido ganando en fiabilidad y esto ya prácticamente no ocurre.

Otra sensación que se tiene es que son caras y por tanto no repercute en el ahorro. Pero hay que tener en cuenta que el ahorro es a largo plazo. Ahora, con un mayor número de ventas, se han reducido los precios, con lo que el ahorro es incluso más inmediato.

3. Menos elementos contaminantes.


La iluminación LED se produce por medio de diodos, que son elementos semiconductores que emiten luz cuando la corriente circula a través de ellos. No requiere de filamentos, ni gas, ni elementos altamente contaminantes como el mercurio para funcionar y no transforman la luz en calor. Esto hace que incluso su proceso de reciclado sea más respetuoso con el medio ambiente y nos ayude a proteger el ecosistema.



4. Contaminación lumínica.


Las bombillas LED reducen la contaminación lumínica, pues la luz que emiten está enfocada y si queremos atenuarlas, conservan su verdadero colo, no como las incandescentes, que se volvían más amarillas. Esto no solo es bueno para nuestros ojos, sino que, según un estudio de American Geophysical Union, la parte de la luz que se proyecta al cielo durante la noche, destruye un tipo de óxido de nitrógeno que interviene en determinadas reacciones químicas de la atmósfera y que sirve para que no se produzca esa neblina conocida como smog.



5. Las bombillas LED resisten a los golpes.


Parece poco importante, pero al estar hechas de plástico y no usar filamentos ni gases, resisten mucho mejor a vibraciones, golpes o caídas accidentales, por lo que se reduce significativamente la producción de desechos.

Hay que recordar que todas estas ventajas no hacen que las bombillas LED sean cero contaminantes. Pero sí que son con diferencia las que menos lo hacen, en comparación con las otras alternativas existentes. Además, lo óptimo es siempre no olvidarse de reciclarlas cuando su ciclo de vida se agote.

Hasta el momento, ésta es la mejor opción que existe, pero ¿qué nos deparará el futuro? ¿Crees que se encontrará alguna forma más eficiente que el LED para generar luz?

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